MERCADO DE CAPITALES SERIO NOS FALTA


CHARLA Nº 43 DEL CURSILLO DE ECONOMIA CRIOLLA

UN MERCADO DE CAPITALES SERIO NOS FALTA
21-7-01

Dentro de las tantas cosas que perdimos cuando se instauró el sistema económico dirigista fascista muchas décadas atrás, fue el tener un mercado serio de capitales y un sistema financiero al servicio de la sociedad, y ambas cosas debemos recuperar para llegar a ser un país civilizado al estilo occidental.

EL MERCADO DE CAPITALES

Partiendo de la premisa de que el Capital es “Trabajo Acumulado”, cuanto mas eficiente sea la forma en que un país puede aprovechar su Ahorro Nacional ( o trabajo acumulado) para volcarlo a inversiones productivas, mayor será su crecimiento y su bienestar material.

Los países que han sabido crear buenos mercados de capitales cuentan con dos instituciones eficaces: las Bolsas de Comercio, que actúan como centros o mercados de capitales destinados a inversiones de riesgo (no excluyentes) y un sistema financiero-bancario que capta el ahorro, que siempre es a corto plazo, y puede convertirlo indistintamente en créditos a corto, mediano y largo plazo para financiar las actividades productivas.

LA BOLSA DE COMERCIO EN ARGENTINA

La Bolsa de Comercio cumplió adecuadamente sus funciones en Argentina, a partir de fines del siglo diecinueve, pero luego se derrumbó, y hoy prácticamente no existe como mecanismo para que las empresas puedan obtener capitales para expandirse.

Una de las razones de la decadencia, posiblemente la principal, estriba en que los accionistas minoritarios, especialmente los pequeños ahorristas, no están adecuadamente protegidos contra los abusos de quienes tienen el control de las empresas. Buena parte de las compañías que cotizaron y cotizan en nuestra Bolsas de Comercio pertenecían a pequeños grupos controlantes, que son muchas veces grupos familiares, que desvían las ganancias hacia otras empresas vinculadas – donde los pequeños accionistas no tienen participación – y el sistema de control ideado por la legislación argentina, a través de la Comisión Nacional de Valores ha sido habitualmente
inútil para impedir que los intereses de los pequeños accionistas fuesen defraudados. Ojo, no es que no exista una ley para protegerlos, sino que ésta no llega a aplicarse, y los controlantes de las empresas tienen virtual impunidad, ya que ni la Bolsa de Comercio ni la Comisión Nacional de Valores cumplen – a veces porque no pueden y otras porque no quieren – con su responsabilidad de vigilancia. Consecuencia: carecemos de la CULTURA necesaria para tener un sistema serio de Capitales Bursátiles en el país.

LOS CONTROLES EN EL PRIMER MUNDO

En el Primer Mundo Capitalista, existe la conciencia de que un mercado serio de capitales es una cuestión de Orden Público Nacional, y por eso los Gobernantes cuidan bien de los intereses de los pequeños inversores, y de esa forma, pueden obtener enormes cantidades de capitales de riesgo que les permite su expansión económica a un nivel extraordinario, que se extiende mucho mas allá de sus fronteras. Como ejemplos, la Bolsa de Londres y el New York Stock Exchange, que constituyeron la “pista de despegue” de los sistemas capitalistas mejor organizados de los últimos siglos.

Pero no siempre los empresarios del Primer Mundo fueron honestos hacia sus accionistas minoritarios. Por el contrario, muchas fueron las estafas, y eso fue lo que llevó en su momento en los Estados Unidos a crear la S. E. C. (la figura jurídica en la que luego nos inspiramos para crear nuestra propia Comisión de Valores). El objetivo de la creación fue el impedir precisamente que los audaces y delictivos empresarios utilizaran al New York Stock Exchange para estafar a los incautos inversores yanquis, y lo cierto es que el sistema funcionó bastante bien allí, a un punto tal que quien infringe sus normas, queda prácticamente afuera del sistema, y corre el peligro de ser encarcelado y además castigado con severas penas económicas. De allí entonces el especial cuidado que toman las empresas norteamericanas en cuanto a que TODOS SUS ACCIONISTAS estén debidamente protegidos.

Buena parte del éxito consiste en el control que llevan las tradicionales AUDITORIAS, tipo Price Waterhouse, que constituían una forma de asegurar a los inversores en acciones que sus intereses estaban fielmente custodiados por quienes administraban o “capitaneaban” los negocios.

En realidad, la gran sociedad anónima capitalista del Primer Mundo tiene cierta vinculación con las tradicionales empresas marítimas, donde en un bar de Londres (o de cualquier otro sitio) se juntaban inversores, y designaban a uno de ellos como el “Capitán”, y este realizaba las operaciones, tal como si TODOS ESTUVIERAN EMBARCADOS EN EL MISMO NAVIO, pero los “capitalistas pasivos” se quedaban en tierra, y quien viajaba eran tan sólo su propio “aporte de capital”. De allí la gran importancia inicial que tuvo la formación de un sistema de controles sobre las cuentas, y eso debe haber sido el verdadero origen de las mencionadas célebres y serias Auditorias Británicas, como la que arriba mencioné, (firma con la cual tuve la maravillosa experiencia de colaborar, como abogado, durante toda una década).

LA FALTA DE CONTROLES EN ARGENTINA

La falta de controles y de defensa del accionista minoritario en Argentina es alarmante, y quisiera mencionar una forma típica que utilizan las sociedades anónimas para perjudicarlos, o mejor dicho, para beneficiar a los accionistas mayoritarios.

Los invito a tomar, como ejemplo, a alguna gran empresa argentina que cotice en bolsa, y si pertenece a la actividad financiera, tanto mejor. Una de las primeras cosas que aquí se notan es que dichas empresas suelen tener una buena cantidad de sociedades “controladas” en las cuales normalmente la empresa principal, la que cotiza en Bolsa, es propietaria del control, pero donde el resto de las acciones pertenecen al grupo de accionistas mayoritarios, mientras que los accionistas minoritarios carecen de participación.

Con este sistema, la empresa “Madre” utiliza el sistema de derivar negocios hacia esos “terceros”, y los accionistas minoritarios SE QUEDAN AFUERA DEL NEGOCIO. Cuanto más “terceriza” el negocio el grupo controlante de la empresa Madre, más es lo que van perdiendo los accionistas minoritarios.

De allí la importancia que tiene la S.E.C. en USA, que obliga a que las empresas cotizantes informen con absoluta lealtad cómo están compuestos los intereses de la empresa, y eso las obliga a presentar información incluso “consolidada” que incluye a otras empresas controladas en el exterior. Así, un inversor pequeño accionista en una empresa seria que cotiza en el New York Stock Eschange sabe que existe un SISTEMA que vigila por sus intereses, y que quien quiera defraudarlo, arriesga demasiado.

A estos efectos, sería útil hacer en Argentina un experimento, para ver cómo reaccionan nuestros sistemas de “control”, especialmente la Bolsa de Comercio y la Comisión de Valores, y reconozco que me siento tentado a desarrollarlo, para poder informar debidamente los resultados en esta página web.
El plan sería el siguiente: comprar UNA ACCION de una empresa importante argentina que cotice en bolsa, y si es un Banco, mejor, y cuanto mas grande sea, mejor aún ( algo tipo el Banco de Galicia y Buenos Aires, para utilizar como “chanchito de indias”.

Como propietario jurídico de esa única acción, su dueño estará legitimado para comenzar un divertido periplo de pedido de informaciones, para poder determinar – en el caso que la sociedad elegida tenga “subsidiarias” – si existe realmente un “desvío de ingresos” de la empresa “madre” hacia las subsidiarias en las cuales los accionistas minoritarios tengan, en forma indirecta, un INTERES menor que los grupos accionistas mayoritarios.

Si la empresa Madre, o la Comisión de Valores, o incluso, la misma Bolsa de Comercio, se hacen los distraídos frente a los pedidos de informes que efectúe el accionista minoritario propietario de UNA SOLA ACCION, será obvio que el sistema bursátil argentino NO SIRVE PARA DEFENDER A LOS ACCIONISTAS MINORITARIOS , Y ENTONCES TENDREMOS QUE PENSAR EN MODIFICARLO SI QUEREMOS SER UN PAÍS SERIO.

EL SISTEMA FINANCIERO

La hiperinflación de Alfonsín había arrasado con caso todo nuestro sistema financiero, y recién con la convertibilidad comenzó a reorganizarse.

Pero lamentablemente no existió una política de control suficiente por parte del Estado Argentino y del Banco Central de la República Argentina, en forma tal que de manera tácita, los banqueros recibieron Permiso para Matar (tipo el 007 de James Bond) a sus deudores, a quienes les cobraban tasas del cincuenta por ciento anual (a veces mas) en dólares, lo cual es INCOMPATIBLE CON UN SISTEMA FINANCIERO SERIO.

De allí que la Patria Financiera se haya ENRIQUECIDO durante la década de la convertibilidad, a EXPENSAS de los empresarios argentinos, que fueron expoliados mientras que el Gobierno Nacional no cumplía con sus elementales funciones de vigilancia.

¿Era acaso tan difícil a partir de 1991 IMPEDIR que los bancos cobrasen tasas de interés TAN usurarias? Estoy convencido que si Cavallo, como Ministro, hubiese realmente querido lograrlo, lo hubiera conseguido fácilmente, pero se hizo el distraído, al igual que el Banco Central.

La cosa fue aún peor: como el Estado cobraba IVA sobre los intereses, cuanto más elevados y usurarios eran éstos, mas dinero recolectaba el Estado, y por lo tanto, mucho más perdían los empresarios argentinos, que no tenían la posibilidad de tomar capitales al ocho por ciento anual en el exterior. ¿Es entonces tan difícil comprender porqué la política del Ministro Cavallo durante el Gobierno Menemista arruinó al empresariado nacional?

Conclusión: un sistema financiero que no cumple con su función de captar el ahorro nacional para volcarlo a créditos a corto, mediano y largo plazo para financiar proyectos de interés nacional NO CUMPLE CON EL OBJETIVO DE SERVICIO PUBLICO para el cual existen los bancos.
Es necesario CONTROLAR que los bancos cumplan esa función, y que si no lo hacen, dejen su espacio a otros que sí lo quieran hacer: el sistema financiero es como el corazón de la economía: una bomba aspirante impelente, que chupa recursos ociosos (ahorros) y los vuelca o canaliza hacia actividades productivas. ¿Serán castigados los funcionarios que incumplieron esta función de control alguna vez en Argentina? ¿Actuaron así tan sólo por inútiles o porque fueron coimeados por la Patria Financiera?

En el fiel cumplimiento de esta función hay una cuestión de Orden Público Nacional, y si los Gobernantes no se ocupan del control, es porque incumplen con sus obligaciones de administrar sensatamente al país..

En consecuencia, la seriedad es la base necesaria para que exista un mercado serio de Capitales. En el Primer Mundo, eso es una cuestión de Estado. En Argentina, los empresarios estafan a los accionistas minoritarios con impunidad casi total.

De allí la importancia fundamental de que el Presidente del Banco Central de la República Argentina sea una persona HONORABLE y además, que NO ESTE VINCULADA CON LOS GRUPOS FINANCIEROS A LOS CUALES DEBE CONTROLAR, porque la esposa de Cesar no sólo debe ser pura, sino también PARECERLO.

Pero, mientras se siga gobernando en beneficio del Soberano Estado Nacional, y no de la población, será prácticamente imposible contar con un sistema financiero sensato al servicio de la sociedad. Es entonces el Presidente de la República es el principal responsable por esta ausencia: si no eligió a las personas independientes para dirigir el Banco Central de la República Argentina, es porque dio prioridad a los intereses de la Patria Financiera por encima del de los ciudadanos argentinos.

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