¿Termina el autoritarismo presidencialista?


La creencia pública es que el Presidente sucesor de Cristina sera menos autoritario y sospechoso de ladrón. Y mas respetuoso de la Justicia, la Constitución y el dinero público que la Presidenta actual. Y mas sensato, nada de bolivarianismo anticapitalista ni otras invenciones populistas destinadas a engañar a los votantes y enriquecer a la burocracia gobernante nacional y provincial.
Pero esto depende siempre de que la Justicia tenga independencia, y hoy sigue sin tenerla. La Corte Suprema Nacional no ha sido suficientemente clara cuando pudo forzar al kirchnerismo a no apropiarse de las reservas del Banco Central para despilfarrarlas o enriquecer a los amigos del Gobierno K. ¿Aparecerá la verdad sobre la muerte sospechosa de asesinato del Fiscal Nisman? ¿Sera forzada la Presidenta a declarar bajo juramento ante la Justicia lo que sabe sobre el tema? ¿Y a informar y presentar si existiera, el mentado libro donde Nestor anotaba negocios personales con amigos y asociados?
En un país que recién el año próximo habrá cumplido dos siglos de independencia, es difícil que la votación del próximo domingo 25 de octubre cambie sustancialmente nuestro comportamiento político y social. Pero algún cambio importante veremos, pues ninguno de los partidos políticos existentes tendrá mayoría en la Cámara de Diputados, y en dos años mas, tampoco en la Cámara de Senadores. Mejoraremos un poco, pero no habrá un gran cambio, porque para eso necesitamos tiempo durante el cual la Justicia castigue a Presidentes y Jueces corruptos en forma efectiva, enviándolos a la cárcel de por vida, como merecen, y se ha hecho en algunos paises sudamericanos. Porque la evolución humana argentina en el siglo XXI hace que a los Presidentes sea conveniente procesarlos judicialmente y encarcelarlos cuando culpables. Pero es necesario que existan jueces veloces y decididos a terminar con la corrupción.
La propuesta del candidato Sergio Massa de la apropiación de los bienes de los grandes bandidos mediante un cambio legislativo necesario parece necesaria. Pero no parece posible, por ser difícil que Argentina puede cambiar en una sola elección, ni que sea Sergio Massa Presidente a partir del 10 de diciembre próximo, por no tener suficientes votos. Los dos candidatos con posibilidades presidenciales – Scioli y Macri – no han sido tan duros con propuestas contra presidentes bandidos. Señal – sospecho – que Massa se sabe perdedor, y hace propuestas para obtener votos de los indignados, mientras que a dos dos futuros presidentes la idea de un Presidente preso en el futuro no les atrae lo suficiente como para incluirla en sus planes de futura presidencia. A Scioli, por razones obvias, la idea de encarcelar a Cristina Kirchner le resulta inaceptable, y a Macri quizás también. Es una pena que solo Sergio Massa proponga encarcelar Presidentes bandidos, nos gustaría que todos los presidentes y funcionarios importantes corruptos sean condenados. Pero eso parece imposible, los jueces han sido designados por presidentes amigos, o son hijos de gente vinculada a la política. No es tan fácil olvidar a los amigos que designaron a los Jueces y Fiscales de los que depende el procesamiento y eventual condena penal de los funcionarios públicos importantes, tipo Presidente, Ministros, directores de Bancos Oficiales importantes, o Gobernadores e intendentes corruptos.
Por mi parte, el delito de INFLACIÓN debiera legislarse, ya que ella solo existe cuando hay Presidentes ladrones que disponen de las reservas del Estado para malgastarlas y de la posibilidad de ordenar imprimir billetes bancarios de papel en forma excesiva, para enriquecerse ellos y sus amigos, en la medida que quitan una parte del valor de los billetes de banco que existían en circulación ANTES de asumir la Presidencia. Lo fundo en que al no existir magia, si en un día la emisión monetaria se suplicara, el resultado tardaría algunos días en ser entendido por la mayoría, pero los gobernantes sabrían de antemano que el dinero perdería la mitad de su valor, y harían así negocios sucios incompatibles con su cargo, en forma aún mas dañina que hoy. Por eso la opinión publica sospechaba que la imprenta Ciccone habría sido adquirida con ayuda de Boudou porque existía una orden del finado Nestor Kirchner de apropiarse personalmente de la imprenta del dinero argentino. Esto no resulta creíble, Nestor Kirchner era suficientemente capaz para hacerse millonario desde el poder, sin necesidad de algo tan burdo como fabricar dinero legal a espaldas del pueblo argentino, porque sabía perfectamente que la inflación derrota a muchos presidentes bandidos. En Argentina, a Raul Alfonsín su hiperinflación lo obligó a renunciar siete meses antes de terminar su mandato. Y a Duhalde, su hiperinflación proveniente de pesificar el dolar – pasando de un peso un dolar el 1 de enero de 2002 a un dolar cuatro pesos en agosto de 2002 le mostró que era un inútil como Presidente y debió dejar el cargo mucho antes de terminar los dos años para los que habia sido designado Presidente interino para cubrir el periodo que faltaba a Fernando de la Rua, al renunciar, para terminar sus cuatro años de presidencia.

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