Los Economistas y la Convertibilidad (La Nueva Provincia, 20-01-1993)


LOS ECONOMISTAS Y LA CONVERTIBILIDAD (La Nueva Provincia, 20-01-1993) x Germán R. Pirán

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La convertibilidad fue un cambio copernicano a partir del cual los conceptos sobre inflación y sobre moneda precisan ser reelaborados, so pena de confundirse. Noto que hasta algunos economistas famosos parecen seguir analizando la realidad Argentina post-convertibilidad con los conceptos viejos, y así confunden a la opinión pública.

Al advertir la diferencia entre los que antes entendíamos y lo que ahora debemos entender por moneda, comienza a notarse el cambio operado.

 

Dos conceptos de moneda

 

Hasta la convertibilidad, entendíamos por moneda al clásico papel moneda Argentina que perdió tantos ceros a lo largo de medio siglo de dirigismo. Esta “moneda” no tenía relación directa o anclaje con cosas – es decir, con metales preciosos o con monedas internacionales serias – y aunque ocasionalmente tuvo un tipo de cambio fijo frente al dólar, esto era artificial: el Estado fijaba dictatorialmente su valor, y luego la desvalorizaba. Nuestros Tribunales, siempre sumisos ante el César, aceptaban como constitucional su mala costumbre de emitir dinero sin respaldo.

 

Desde la convertibilidad, la nueva “moneda” argentina es una “cosa” concreta y seria: es el “valor”  de un dólar, de modo que es el dólar norteamericano el nuevo metro común para que midamos internamente los argentinos, y gracias a eso, ha recomenzado la estabilidad.

 

El verdadero espíritu de la ley es legalizar al dólar, que ya tenía el consenso de la población Argentina como patrón serio para medir, como la moneda interna, sin necesidad de utilizar internamente billetes dólar para nuestras transacciones.

 

Así, el peso ya no “cotiza” frente al dólar, porque no es más una moneda independiente de él. Por el contrario, el peso es algo así como un warrant  o certificado de depósito que emite el Banco Central únicamente contra recepción de un dólar, al cual se compromete a guardar en custodia para mantener siempre un respaldo mínimo no inferior al cien por ciento  de todos los pesos que se emitan. En realidad, los once mil y pico de millones de dólares que actualmente respaldan al circulante, no son una “Reserva” de “propiedad“ del Banco Central, o del Estado Argentino, sino el depósito en garantía para asegurar que se  mantenga el valor de un dólar para cada uno de los pesos emitidos. Se parece a un vale de guardarropas, en garantía del depósito  del sobretodo, y también a las fichas de los casinos para no usar el dinero real.

 

Esta nueva situación significa que, frente al dólar, el peso ya no puede estar ni sobrevaluado ni subvaluado ni tampoco cotizar a la par porque no es más una moneda independiente, tal como sucedía antes de la convertibilidad.

 

La moneda actual, al tener un valor objetivo serio y propio con valor internacional, que incluso el propio Estado Argentino debe respetar, se convierte de hecho en algo similar a las viejas monedas de metal precioso, que valían por su valor intrínseco, dado básicamente por el fino de metal que contenían: cada peso vale porque tiene su propio dólar “dentro de sí”, que no se puede perder porque está custodiado bajo la garantía del Banco Centra, lo que le da un valor intrínseco real contante y sonante, ya que es prácticamente un “dólar plastificado”

 

Consecuentemente, nuestra moneda  hoy es diferente a la de los países que pueden emitirla sin respaldo del cien por ciento, porque constituye una “cosa” – (el dólar real que debe tener siempre como respaldo) – que el Estado no puede fabricar para estafar a la población, aunque sea en cantidades mínimas.  En este sentido, y aunque cueste al principio creerlo, es nuestro peso actual más serio ahora que el marco,  el franco suizo, o la libra, que no tiene respaldo total. Y también lo es frente al propio dólar, porque el gobierno norteamericano puede emitirlo a voluntad, como hizo el Presidente Carter, y desvalorizarlo impunemente.

 

Este cambio hace que posiblemente gran parte de lo que se venia estudiando y escribiendo por parte de economistas y políticos respecto de teorías monetarias, que suele tener influencia directa de países de vanguardia que tienen todos monedas serias pero sin el formidable respaldo mínimo del cien por ciento de nuestro peso, ya pierda en alguna medida aplicación para analizar la realidad monetaria Argentina. La imposibilidad de emitir sin contra-depósito hará quizás necesario reestudiar las teorías sobre la moneda metálica, que describe Adam Smith en “La riqueza de las Naciones”. Esto implicaría un retorno a las fuentes.

 

Y esta loable imposibilidad de emitir sin respaldo, que hemos pasado a disfrutar, provocará también otros tipos de cambios, pues habrá que distinguir para comprender la inflación antes y después de la convertibilidad.

 

Dos conceptos de inflación

 

La inflación Argentina fue, desde siempre, lo que iba perdiendo de poder adquisitivo el dinero nacional frente a los bienes y servicios en general; y, en particular, los medíamos como desvalorización frente al dólar.

 

Desde la convertibilidad, el peso a valor dólar sigue igual, pero como subieron los precios de muchos bienes y servicios, muchos economistas hablan del peligro de la “inflación en dólares”. Al producirse la revalorización de bienes y servicios argentinos porque el país es más confiable, un uso de los índices que registren aumentos  de sueldos, por ejemplo, podría eventualmente malinterpretarlos como inflación, y no como revalorización del Trabajo. Creo notar así un cambio total: lo que se llama inflación ahora, no es otra cosa que un reacomodamiento de precios, motivado por diversas causas, pero que nada tiene que ver con nuestra antigua y verdadera inflación.

 

Durante tantos años de vivir sin moneda, especialmente a partir del “rodrigazo”, existió una enorme demanda compradora de moneda extranjera en el mercado que hizo que los valores de los bienes y servicios en la Argentina fueran extremadamente baratos en términos de dólar. Con la convertibilidad, cesó esta fuerte distorsión y ahora las cosas comienzan a valer, en términos de nuestro peso-dólar, lo que normalmente hubieran valido siempre si no nos hubiéramos quedado sin moneda.

 

Consiguientemente, ante la incapacidad fáctica de generar inflación por parte del Estado, las subas de precios post-convertibilidad deben ser atribuidas a revalorización de  los bienes y del trabajo de los argentinos, porque el país deja de ser inconfiable , o a exceso inicial de dólares en manos del  público en relación con los bienes, o a cualquier otro motivo razonable, pero no a culpa del Estado.

 

Como todavía existe gente que cree que el peso está sobrevaluado, porque no podemos exportar tanta carne o cereales como en el pasado,  y espera medidas económicas estatales salvadoras, los partidarios de la devaluación continúan con peso político. Parecen no querer advertir que en el mundo los países que tienen con que pagar, no dependen de nuestros alimentos, y que los que sí los necesitan desesperadamente, no tienen medios para pagarlos…

 

Conclusiones

 

El cambio producido por la ley de Convertibilidad es tan profundo que tardaremos mucho en comprenderlo. Porque no fue simplemente un plan económico excelente, como suponen muchos economistas, sino algo mucho más importante: una reforma política trascendental, y no ya a nivel de ministro de Economía o de Presidente, sino a nivel de Estadista, a partir de la cual el Estado no es más el Amo absoluto de la moneda, la que pasa a pertenecer a la Sociedad. El hecho de que el Estado se haya visto forzado a abandonar sus pretensiones de imponer una moneda falsa a la población, hace recordar a la Carta Magna, en la que Juan Sin Tierra debió ceder ante las presiones de sus vasallos, y reconocerles derechos.

 

Con moneda sólo no se puede crecer económicamente , pero sin ella no existía posibilidad de convivencia civilizada, tal como vimos durante las dos hiperinflaciones argentinas, la de Alfonsín y la de Menem. Por lo tanto, al gobierno del doctor Menem le quedan cosas pendientes, y una de ellas es lograr una reforma financiera que coloque el ahorro y el crédito al servicio de la producción, cosa que hoy no sucede porque los bancos cobran tasas usuarias.

 

Pero, sin prejuicio de todo esto, lo cierto es que el doctor Menem fue el Restaurador de la Moneda, y con eso solo – nada más, pero tampoco nada menos- entiendo se convierte en el Estadista del Siglo, independientemente de todos los errores que ya cometió o que pueda cometer en el futuro, y de que no le haya quedado otra alternativa que ungir o legitimar al dólar como moneda de los argentinos, cosa que ya la población había decidido por su propia voluntad  con mucha antelación. Pero estuvo en el lugar justo en el momento justo y tomo la decisión acertada, y eso es lo que cuenta. El Presidente Alfonsín, otro que aspiraba al titulo de Estadista, debió en su momento haber evitado o solucionado la hiperinflación, pero no supo, no pudo o no quiso, y se tuvo que ir…

 

Propongo, entonces, que algún día le levantemos al doctor Menem una estatua, por habernos devuelto la moneda, pero, eso sí, que  ella sea “ecuestre”, para que también el “cavallo” quede incluido en el bronce…

 

Germán R. Pirán, autor de esta nota, es abogado y reside en la  Capital Federal

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3 comentarios to “LOS ECONOMISTAS Y LA CONVERTIBILIDAD (La Nueva Provincia, 20-01-1993)”

  1. Germán Rafael Pirán Says:
    Nota del director; cuando escribi este articulo, en 1993, creia como la mayoria, que el inventor de la convertibilidad fue Domingo F. Cavallo. Muchos años despues, me entere que habian sido Steve H. Hanke y su amigo Kurt Schuler, que la diseñaron a medida de Argentina, a pedido de Carlos Saul Menem, como presidente electo, pero todavia sin asumir. Y me entere casi por casualidad, porque es el mismo Steve H. Hanke quien lo comenta, incidentalmente, en su sworn affidavit al Congreso Norteamericano, cuando en el año 2002 aconseja no prestar mas dinero a Argentina, porque es un Estado Ladron. Steve habia escrito A LEGALIZED THEFT, en Forbes Magazine, apenas se entero de la criminal pesificacion, y lo denuncio, y el mundo entero se entero. De alli el desprestigio internacional argentino. Y que el mercado financiero mundial nos exija que seamos un pais serio. En este blog esta lo que informo Steve al Congreso, y el mismo dia que lo hacia, nos envio la copia que fue en el acto difundida desde mi anterior blog, inculturaargentina, que debi cerrar por razones de salud…pero su contenido fue recuperado gracias al paciente trabajo del doctor Gaston Saint Martin, hoy emigrado a Chicago, que colabora como corresponsal aqui, bajo el apodo de GASTON, EL FILTRO DE CHICAGO…
  2. the berman law group Says:
    Hello, I want to subscribe for this weblog to take hottest updates, thus where can i do it please help.

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