Argentina no puede salir del laberinto cambiario

Los desequilibrios propios se combinaron con un cambio en el escenario global

El control de cambios comenzó en la Argentina a principios de la década de 1930, como respuesta a la escasez de divisas originada en la caída de los precios de nuestros productos agropecuarios, producida por la crisis internacional.

En nuestro país se han ensayado múltiples tipos de control del mercado cambiario: tipo de cambio unificado con mercado paralelo, desdoblamiento del mercado cambiario, tipos de cambio múltiples y diversas variantes menores.

Ha habido un extenso período de mercado desdoblado (1934-1958) con devaluaciones permanentes, del mismo modo que coexistió el mercado unificado con gran inestabilidad cambiaria (1982-1986).

El lapso más prolongado de mercado cambiario unificado y predominantemente libre es el comprendido entre 1991 y 2011, solo interrumpido por un breve período de desdoblamiento cambiario a comienzos del 2002.

En los 84 años que van de la actualidad, sólo en 35 años hubo un sistema de cambios libre.

Las condiciones actuales de la economía y el inicio de un nuevo ciclo político parecen señalar que también estamos al borde de una nueva política cambiaria. Las turbulencias en el mercado cambiario probablemente obedecen en buena medida a esa percepción.

En términos históricos la magnitud de la brecha entre el tipo de cambio paralelo y oficial es un indicador bastante preciso de la magnitud de la corrección cambiaria, si se trata de pasar de un sistema de control de cambios a otro de libertad cambiaria. En ese sentido, brechas superiores al 30%/40% han preanunciado en el pasado procesos devaluatorios.

El actual sistema de control de cambios lleva algo menos de cuatro años de duración con variantes en su instrumentación. En ese lapso la brecha promedio ha sido del 59% con un pico del 88% en septiembre del año pasado, que se redujo a la mitad en los meses posteriores y volvió a empinarse en los últimos días.

Desde luego que el comportamiento del tipo de cambio en el mercado paralelo está sujeto a percepciones intensas de corto plazo y eventualmente a movimientos especulativos. Pero, aún cuando también sea un mercado acotado en magnitud, las decisiones de los agentes económicos tienen como punto de referencia los datos macro que la economía va generando internamente y los que provienen del exterior.

Nuevamente, observando la historia, los procesos devaluatorios y los sistemas de control de cambios que se han alternado han estado muy vinculados a los precios internacionales de nuestros productos de exportación.

Precisamente, la circunstancia actual es de fuerte caída de los precios de las commodities, que se combina con una carga impositiva –derechos de exportación– establecida bajo otras condiciones de la ecuación económica de los sectores productivos y agravada por el alza de costos asociada a una elevada y persistente inflación.

En otros términos, los desequilibrios macroeconómicos propios se han combinado con un cambio en el contexto internacional y, finalmente, esta conjunción se expresa en el mercado cambiario.