JUSTICIA ¿PODRIDA EN SU CIMA?


En Argentina la Corte Suprema de Justicia de la nación es la cima absoluta, a nivel nacional, provincial y municipal. Si ese máximo tribunal realmente quisiera, en 24 horas la Justicia se volvería confiable. Pero si no quiere, la cosa se complica para todos, no solo para sus miembros, sino para el conjunto social. Y esto confirmaría que la Justicia se pudre desde su cabeza, y  que algo grave nos sucede hoy, cuando jueces prestigiosos son apartados para evitar que decidan temas que comprometen a la familia presidencial.

Antes, era difícil investigar al Presidente de turno, y hoy también. El Poder Presidencial tiene ventajas innegables, es preciso un avance social importante para que un Presidente sea investigado, o aún, para que tema a la Justicia, al estilo norteamericano. Nuestro país todavía no llegó al momento ideal donde los Presidentes respetan a la Justicia no por educados, sino por temor a la Justicia Suprema de su país. Ojo: hubo casos donde las injusticias existieron en forma terrible, y los jerarcas fueron juzgados e incluso condenados a muerte, por sus delitos aberrantes, pero se logró después de derrotar los Aliados al nazismo y de nombrar tribunales especiales. Ergo, los condenados habían perdido su poder al momento de ser llevados a la Justicia, señal de que la Justicia humana no es igual para condenar a los Presidentes o Reyes. Incluso, en ciertos países la monarquía está exenta, o la presión social obliga a que el monarca abdique. En Argentina impera un sistema algo parecido: hay que esperar que el Presidente termine su mandato, y según quien lo reemplace, la Justicia castigará al bandido o se olvidará del tema, o declarará inocente al ex mandatario.

Como conclusión, pedir que la Corte Suprema Nacional al día de hoy utilice el poder que tiene para que la familia Presidencial sea investigada, es perder el tiempo. El per saltum – que lo posibilitaría en el acto, es una medida que los jueces supremos no quieren aplicar, porque están agradecidos a los gobiernos que los designaron como Supremos, o que no los echaron del cargo, cuando tenían los votos suficientes en el Congreso para lograrlo. Echar miembros de la Corte fue fácil para Nestor Kirchner, que logró vencer uno por uno a la suficiente cantidad necesaria para garantizarse el control del Tribunal Supremo, y desde entonces, los fallos de la Corte demuestran no  haber investigado ni lastimado a la familia K. Tenemos un antecedente muy claro: a Peron lo investigaron después de haberlo derrocado militarmente en el año 1955 y la Justicia lo encontró culpable de graves delitos de todo tipo cuando lo juzgaron en ausencia, estando protegido por España y su Generalísimo Francisco Franco durante su etapa nazi fascista. Y cuando regresó a Argentina, el Congreso Nacional cambió o dejó sin efecto los fallos, y restituyó a Perón todo lo que se le había quitado, y como triunfó fácilmente como Presidente, las condenas judiciales contra él desaparecieron. No se como hicieron, pero nunca mas el Presidente fue molestado, y su familia tampoco (excepto su viuda María Estela Martinez, que asumió la presidencia y luego fue derrocada y encarcelada confortablemente durante duros años, hasta que se le permitió salir del país, y obviamente eligió radicarse en España, donde vive sin ser molestada por la Justicia argentina.

Estos antecedentes me hacen intuir que son inútiles los esfuerzos de investigar a la familia presidencial argentina, porque nuestro nivel cultural político-jurídico lo impide. Nuestro grado evolutivo es intermedio: el Presidente nuevo no castiga al saliente, sino que lo ayuda a huir, tal como hicieron con Peron, a quien se le permitió refugiarse en la cañonera paraguaya que le había enviado su intimo amigo el Presidente Stroessner de Paraguay, para impedir que fuese lastimado por los nuevos gobernantes argentinos.

Cristina Presidenta tiene muchos amigos y admiradores, intentar condenarla judicialmente parece tarea inútil, ya que nuestra Justicia no parece dispuesta a investigarla a fondo, al menos en los niveles anteriores a la Corte Suprema. Y como el tiempo transcurre velozmente, no hay tiempo para que recaigan sentencias condenatorias contra ella y su familia. Pero si lo hubo para declarar que no existió enriquecimiento ilícito durante el período investigado por el Juez Oyharbide, y esa sentencia quedó firme porque nadie la apeló (las malas lenguas narran que una hija de quien debía apelar fue secuestrada, y reapareció sana y salva luego de vencido el plazo para apelar, pero esto parece incierto, entiendo que nadie denunció dicho delito de secuestro).

¿Tiene sentido seguir acusando a la Presidenta y sus amigos? En parte lo tiene, algunos funcionarios de menor jerarquía podrían ser condenados, pero la Presidenta parece  demasiado importante para ser condenada penalmente por enriquecimiento ilícito o lavado de dinero. Sería casi como una farsa: los jueces investigarían, pero hasta cierto punto, por suponerse que ella jamás será condenada y su familia tampoco. Sea por inocente, o por temor reverencial, Argentina estamos mejorando en muchos aspectos, pero nos falta generaciones para considerar al Presidente Constitucional como un argentino mas, ya que nuestra cultura indica que representa al sucesor del rey Fernando VII de España, el último rey del que felizmente nos liberamos el 25 de mayo de 1810.

¿Es grave que la Presidenta y su familia se hayan enriquecido ostensiblemente en forma importante? Para el Poder Judicial a nivel Corte Suprema, pareciera que no.  Porque de lo contrario, hubieran aplicado el per saltum, para investigar rápido el caso, dado que las cadenas hoteleras existen, y cuestan mucho dinero. Si para la mayoría de los votantes el tema importase, eventualmente influiría en el resultado de las elecciones presidenciales. ¿Molesta a la sociedad argentina que los gobernantes se enriquezcan durante el ejercicio del poder? Mayoritariamente, sospecho que no, por ser tradicionalmente aceptado el enriquecimiento desde los puestos públicos importantes. Y en eso, hay dos posibilidades: a) que como a la Justicia no le importa, el enriquecimiento presidencial parece normal y no se lo considera delito y b) que la Justicia decida investigar y castigar a los gobernantes sospechados, y avancemos al nivel de república evolucionada jurídica y moralmente.

2 comentarios to “JUSTICIA ¿PODRIDA EN SU CIMA?”

  1. Germán Rafael Pirán Says:

    Reblogueó esto en ARGENTINA SALVAJIZADA.

  2. Germán Rafael Pirán Says:

    Como Director del blog, agrego:
    desde el gobierno nos hacen creer que la investigación penal sobre el enriquecimiento de la familia Kirchner ha terminado, porque la decisión absolutoria del Juez Oyharbide no fue apelada por el Fiscal a tiempo y existe cosa juzgada firme, y no puede iniciarse otra causa. Sin embargo, existe una forma fácil de que el próximo gobierno investigue, por existir un vicio consistente en un fraude al procedimiento, que puede ser corregido por la propia justicia. Buscar en google COSA JUZGADA IRRITA permite mayor información. Obviamente, el tema es político, y no jurídico, ahora hasta se dice que el próximo gobierno podría producir cambios importantes en la Corte Suprema, cosa que dudo si el Presidente resulta Scioli, que se ha declarado continuador del modelo kirchnerista que tantas sospechas y sospechosos provoca.

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