LORENZETTI CRISTINISTA


La Justicia fue insultada salvajemente por la Presidente ayer en su discurso de apertura anual ante la Asamblea Nacional, y el Presidente de nuestra Corte Suprema de Justicia NO OSÓ responder el agravio en el acto, en forma clara. La dignidad de la Justicia agraviada requería una respuesta simbólica fuerte: retirarse en el acto y en silencio Lorenzetti, para mostrar al mundo que la Presidenta de Argentina puede insultar a la Justicia, pero el Jefe de la Corte Suprema no lo consiente.  Veamos.

Una Presidenta que se auto proclama abogada exitosa, conoce la Constitución  Nacional que juró cumplir fielmente. Uno de los tres poderes del Estado es el Judicial, agraviado en forma constante por Cristina, que desea agraviar a la Justicia cuando siente que sus fallos la perjudican, y en cambio está feliz cuando esa misma Justicia hace la vista gorda en casos judiciales famosos tipo la falta de reposición del Procurador de Santa Cruz, o hacerse la Corte la distraída cuando el fallo absolutorio del enriquecimiento ilícito del Juez Oyharbide no fue apelado por el fiscal, y el Ministerio Publico no reaccionó planteando que prima facie hay un delito cuando se omite apelar un fallo poco creíble, donde fue la opinión de los peritos contables de la Corte Suprema el argumento usado para rechazar la acusación.  Se dice que un secuestro de un hijo impidió al Fiscal apelar, pero nadie lo investigó, es decir, no sabemos si hubo un delito de amenazas contra un Fiscal, o simplemente, si la orden fue dada para proteger a la familia presidencial. Señal que efectivamente, la Justicia cierra sus ojos, por temor a la Presidenta. Y ese temor reverencial – agradecimiento por haber sido Lorenzetti designado  Juez de la Corte  –  ha ido aumentando la osadía de la Presidenta. Ha quedado demostrado que la dama Justicia no tiene un Paladín que la defienda, cuando ante el público y televisado insulto, la Justicia no fue defendida por quién disfruta de un cargo que ha demostrado no merecer, al quedarse sentado sin responder. ¿Falta de carácter, temor reverencial, conciencia sucia, cosas ocultas que la Presidenta conoce?

EL DESPRECIO POR LA JUSTICIA

Si existieran realmente tres poderes interdependientes – Legislativo, Judicial y Ejecutivo – la apertura del año legislativo del Congreso Nacional sería una reunión de gente civilizada, que invita además a otras personas civilizadas, para oír lo que ha sucedido el ultimo año en Argentina, en una suerte de copia del Presidente de Estados Unidos informando sobre el Estado de la Unión. Pero aquí con Cristina todo se desvirtúa: abruma a la gente con un acto político partidario, donde la Presidenta puede decir y mentir cualquier cosa  que se le ocurra durante casi cuatro horas. El Poder legislativo lo consiente, porque es servil Cristina al tener el peronismo mayoría en ambas Cámaras. Y el no retirarse el Juez Supremo Lorenzetti en defensa de una Justicia agraviada por la Presidencia, ratifica que el servilismo alcanza al Poder Judicial o al menos, a su cabeza, y obviamente, que la Presidenta desprecia a la Justicia, porque la conoce lo suficiente para despreciarla en público. En el discurso, Cristina se fue envalentonando y olvidó que la Justicia ayudó a ella y sus amigos en forma excesiva y posiblemente delictiva.  Quiero suponer que tenemos muchos jueces dignos  para investigar con renovados bríos  aquellas cosas que demoraron u olvidaron, en relación al kirchnerismo.

Si los Jueces no defienden a la Justicia, no merecen ser defendidos. Esto comienza por Lorenzetti, como decía Perón, el pescado comienza a podrirse desde su cabeza, y hay que reconocer que el viejo fascista general sabía mucho sobre la naturaleza humana y los mecanismos dañinos del Poder. Perón hubiese hablado bien de los Jueces, le convenía caerles simpático. El Kirchnerismo los desprecia, los considera sus sirvientes que obedecen lo que la Jefa ordene, estilo Fernando VII cuando Argentina le pertenecía. O los Generales Galtieri, Perón, Nestor y Cristina Kirchner, cuyo autoritarismo destruyó nuestra condición de República, porque los Jueces no supieron defendernos a los ciudadanos, y nos convirtieron en vasallos del ocupante de la Casa de Gobierno de turno, sea civil o militar. ¿Tendremos un presidente no autoritario y honesto a partir del diez de diciembre próximo? ¿Y una Corte Suprema digna e independiente?

¿SEREMOS ALGÚN DÍA CIUDADANOS en vez de súbditos del Presidente civil o militar de turno?

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