EL POPULISMO DESEDUCA Y ROBA


Espero este año el voto popular corrija el curso de Argentina en cuestiones educativas, económicas y políticas. Tendremos otro Presidente, cambiará la mitad de los diputados y el tercio de los senadores, y  los Jueces y Fiscales se atreverán a lo que durante el Kirchnerismo no encararon con rapidez: investigar a los bandidos Estatales y condenarlos a prisión. Tuvieron once años, y casi nada lograron. En parte, porque Nestor Kirchner desde el inicio logró controlar a la Corte Suprema, expulsando en forma non sancta a los suficientes miembros para cambiarlos  por otros elegidos por el Presidente. Los objetivos fueron dos: decidir que la pesificación asimétrica fue Constitucional, (algo diferido por la Corte Menemista), y  lograr que en el futuro el kirchnerismo tuviese impunidad. Y lo lograron, dos ejemplos lo demuestran:

a) la restitución del Procurador de Santa Cruz, cuya expulsión no permitió averiguar que sucedió con 500 millones de dólares santacruceños expatriados por Nestor como Gobernador, a Suiza, porque se dice Cavallo le habría anticipado la pesificación. Ese dinero era de la Provincia gobernada por Nestor, pero la flamante Corte Suprema evitó enemistarse con Nestor que ya era Presidente, y omitió algo  tan simple como hacer cumplir su propio fallo y reponer al Procurador provincial en su antiguo puesto. De haberse hecho, a Nestor lo hubieran frenado y no habría cometido otros abusos, y tampoco Cristina se hubiese sentido omnipotente al ser designada Presidenta.

b) el enriquecimiento ilícito de la familia presidencial fue declarado inexistente por el Juez Oyharbide en Primera Instancia, pero la sentencia no se apeló, por motivos sospechosos. Una versión es que al Fiscal que debía apelar le secuestraron un hijo. Otra, es que se olvidó. En ambos casos hubo delito, entiendo. Nadie se ocupó de investigar si existió  secuestro extorsivo, y olvidarse de apelar una sentencia no es razón para que la apelación no se haga a posteriori. De no suceder, existe temor reverencial o algo peor, porque significaría que a la familia Presidencial se la considera superior a  las demás familias. Algo parecido a España, a cuyo Rey no se lo puede llevar a juicio por parte del Estado. Personificaría al Estado Borbónico que padecimos los argentinos hasta el 25 de mayo de 1810, cuando nos liberamos de un rey bandido y sanguinario  (Mis fuentes son las estrofas de nuestro  Himno Nacional suprimidas a instancias de España para intentar parte de su historia negra).

¿PROGRESAMOS?

Para ser República, necesitamos los argentinos encarcelar a los Presidentes bandidos, y hoy los Fiscales y los Jueces no solo tienen la posibilidad de actuar, sino que están obligados a hacerlo. Y si no lo hacen, deben ellos ser procesados, siempre que nuestros Presidentes hayan sido honestos, algo que tendrían que probar. Y en el caso del enriquecimiento ilícito, la carga de la prueba corresponde al acusado: si al Presidente se lo acusa de enriquece desde el Poder, debe demostrarnos que no es rico o que se enriqueció por vía lícita.

Dicen que como muestra, basta un botón. A un Presidente o Rey ladrón, históricamente casi nadie lo castigaba, y si le cortaban la cabeza, era para ocupar su lugar como ladrón o como dueño del todo el país, en cuyo caso, no había enriquecimiento ilícito.

Los tiempos cambian, está culturalmente mal visto que los Presidentes se enriquezcan, pero pobres no terminan en los paises tradicionalmente fuertes. En ciertos paises investigar la fortuna presidencial equivale a delito, el investigador no se atreve a morir en el intento. Pero a veces la riqueza es demasiado grande para poder ser ocultada, y la gente habla y se fija. Y eso ayuda a que siga la costumbre de aceptar que un Presidente muere rico, como Perón,  o ya era enormemente rico cuando asumió, como Piñera en Chile.

¿MANDA CRISTINA ó LA JUSTICIA?

Indagar penalmente a la Presidenta Cristina mientras siga en el Poder educaría a los políticos, y los Fiscales y Jueces pueden lograrlo, si trabajan. La Corte Suprema en teoría podría tomar “per saltum” el caso, y sería magnífico para Argentina ver que  la Presidenta es indagada por la Justicia, especialmente en el caso del no apelado enriquecimiento ilícito. Para la Corte Suprema, no hay inconveniente, ya que puede decidir que es imprescriptible investigar el enriquecimiento presidencial, y abrogarse el caso. Eso confirmaría que la Justicia es realmente Suprema, en el marco de su función juzgadora. Así como es imposible creer que Obama sería capaz de desobedecer a la Corte Suprema de Washington D-C-. necesitamos  convencernos que Cristina como abogada exitosa acudirá personalmente a una indagatoria televisada por cadena nacional. Así el mundo sabrá si existe Justicia en Argentina.  Es la diferencia entre una república bananera y un país en serio, como querían Cornelio Saavedra, San Martín y Belgrano.

¿Para que hicimos la revolución del  25 de mayo de 1810 en la Ciudad de Buenos Aires?

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