UN EQUIPO ECONOMICO DESOBEDIENTE (Nueva Provincia, 5-8-85)


UN EQUIPO ECONÓMICO DESOBEDIENTE  

La Nueva Provincia 5-8-85 

por Germán R. Pirán

 

La “ley de la tendencia” indica que estamos saliendo de la pesadilla y de la decadencia, luego de décadas de desgobierno; militar y políticamente, hemos abandonado ese dirigismo “fascistoide”, y nuestro presidente ha manifestado públicamente que nos quiere conducir hacia un sistema económico al estilo occidental, es decir, con libertad.

Por desgracia, el equipo económico no ha tomado las medidas que el sentido común indica, y aunque esto permite cuestionar su capacidad técnica o su lealtad, en ambos casos están causando un serio prejuicio al presidente y al país. El Dr. Alfonsín no es economista, sino , político pero sus instrucciones en sentido económico son desobedecidas, y quizás él todavía no lo ha advertido, porque cree en esto que ha llamado “plan económico ingenioso”, o supone que no hay otra solución a parte de la que le ofrecieron.

Ahorro crédito e inversiones

 

La decadencia es consecuencia de un sistema económico que ahuyento el ahorro, cuando coloco la economía al servicio de la política oficialista, décadas atrás, y el esquema subsiste intacto.

Para volver a contar con ahorro, créditos y capitales , a fin de que el país crezca, hay que comenzar por la Contrarreforma Financiera, o reimplantación del único sistema financiero que invento la Humanidad y sirve para alentar el ahorro y la producción.

Existe solo una receta: una unidad representativa de un capital realmente constante, y una tasa móvil de interés que al oscilar según la oferta y la demanda en función  de esa unidad de capital constante, encuentra naturalmente el punto del equilibrio en el cual todo el ahorro puede quedar en el sistema financiero local, en lugar de huir de el, como sucedió durante cuarenta  años.

Por ello, cualquier equipo económico medianamente capaz desde el punto de vista técnico debe saber que la “unidad de capital constante” que hace falta para cimentar un sistema financiero serio debe ser un “valor constante”, al cual el conjunto nacional le reconozca voluntariamente ese carácter; equivale a un metro de longitud que no pierda centímetros cada año o, al menos, que pierda solo dos, tres o cuatro, y no mas. Eso es lo que sucede en los países occidentales de vanguardia, cuyas monedas –dólar, marco, franco suizo,… etc.-, son consideradas como una mercadería mas, que tiene valor constante, y se las utiliza como el “valor par” de capital constante, o primer elemento constitutivo del sistema financiero serio (siendo el segundo la tasa móvil de interés).

Nuestros economistas, en lugar de buscar un “valor serio”, al cual los argentinos realmente aceptemos como “capital constante”, inventaron un Austral que nació ofreciendo una tasa de interés de entre el cuatro y el seis por ciento mensual, de modo que ab initio demostró no ser una moneda sólida, porque debía pagar una tasa de interés incompatible con un capital realmente estable. Al cabo de cuatro semanas, el Austral perdió una cuarta parte de su valor frente al dólar, y el equipo económico debe tomar nuevas medidas para fortalecer ficticiamente su valor, y ganar tiempo; pero estas monedas dirigistas solo contribuyen a empeorar la situación, porque consisten en reducir aun mas el escaso crédito que percibe la actividad privada, y ello contribuye a que cada vez se produzca menos, por falta de capitales, créditos y ahorros. El costo económico es terrible, pero lo peor es que puede llegar a minar la confianza del país en un presidente que realmente quiere implementar un sistema occidental, y si no lo hace es por culpa exclusiva de su gabinete económico.

La solución practica

 

La solución practica a nuestra falta de capitales es la reimplantación del sistema financiero tradicional, abandonando  desde 1946, y esto solo requiere 24 horas, además de la comprensión por parte del Dr. Alfonsin de que por el lado de la economía dirigista no hay solución.

Lo primero que debemos crear es una “unidad de capital constante seria”, para medir en términos constantes el factor “capital” de todos los ahorros y créditos del sistema financiero.

Lo segundo es permitir que la tasa de interés sea fijada libremente por la oferta y la demanda, de modo que exista competencia entre los bancos para captar mas depósitos y prestar mas dinero, y de esa forma se achicaría el spread bancario.

De este modo, y como todos sabemos que la gran competencia del sistema financiero esta dada por la posibilidad de comprar dólares, en la practica resulta mucho mas sencillo pasar a calcular el “capital constante” de nuestro prácticamente inexistente sistema financiero por el “valor” del dólar norteamericano, al cual otorgaríamos gustosos los argentinos el rol de “metro” de capital constante a lo largo del tiempo.

Bastarían entonces dos medidas concretas para producir la gran Contrarreforma Financiera, que permitiría que nuestro ahorro quede en el país y sirva para producir.

La primera, es la de señalar que a partir de el DIA X, el factor “capital” de todos los ahorros y créditos del sistema financiero será ajustado conforme al valor del dólar en el mercado paralelo, o en el libre tan pronto se libere el tipo de cambio.

No es necesario utilizar billetes verdes en el sistema financiero ya que solo necesitamos el “valor” o la “cotización” del dólar paralelo o libre para ajustar idealmente el “capital” de todos los ahorros y créditos con esa única y común vara de medición de capital constante serio.

Los australes ahorrados serian convertidos “idealmente en U.V.C. o unidades de valor constante, equivalentes a un dólar, al día del deposito, y devueltas en Australes, al tipo de cotización del U.V.C. del día de retiro de los fondos. Igual sucedería respecto de los créditos.

La segunda medida, que consiste en dejar libre la tasa de interés, permitirá que esta se establezca razonablemente ente un seis por ciento anual para los ahorristas, y un doce o quince por ciento anual, inicialmente, para los tomadores de créditos, y comenzaría la pugna por reducir el spread bancario debido a la competencia entre bancos.

Una tercera medida conveniente seria la de suprimir el impuesto de sellos a los créditos bancarios, que entorpece y encarece el proceso de convertir ahorros en créditos productivos.

Ya no convendrá comprar dólares

 

Con este sencillo esquema, los argentinos comprenderían rápidamente que ya no conviene comprar dólares para cubrirse de la inflación, si el sistema financiero argentino les brinda el servicio de mantener constante su capital en términos de dólar, y además les paga intereses; así, en vez de perder un dos o tres por ciento de su capital comprando billetes verdes en el mercado paralelo, depositaran sus Australes en el banco, y sabrán que al retirarlos tendrán de hecho los mismos dólares, mas un interés que fije el mercado, y que razonablemente será igual o algo mayor que el interés del dólar en Nueva York, porque aquí necesitamos mas capitales.

De esta forma, aumentarían los ahorros, y los empresarios y todos los demás ciudadanos que requieran créditos contaran con un Servicio Publico que hoy no existe, llamado Sistema Financiero eficiente, de donde podrán requerir los capitales siempre y cuando desarrollen proyectos que puedan afrontar  la tasa de interés del mercado.

En poco tiempo se expandirá la actividad privada, aumentando la demanda de mano de obra y la producción. Aumentarían los impuestos genuinos, y parte del sobrante humano en el Estado pasara voluntariamente a la actividad privada, de modo que bajaran los gastos estatales en términos reales, aumentando sus ingresos, lo cual permitirá nivelar el presupuesto, merced a un país en crecimiento. Y en pocos meses se habrá activado la economía sin mayor costo social, y creceremos al ritmo de cien años atrás.

Los economistas argentinos son teóricos 

 

Nuestro gabinete económico dirigista no sirve para sacarnos del pozo, porque esta convencido que hay mas materia gris dentro del ministerio de Economía  y el Banco Central, que en el resto de los argentinos. Es por eso que mantiene ese rol de “mandones salvadores de la patria” que asumieron los economistas durante nuestro periodo de declinación, que comenzó en realidad en 1930.

El problema del equipo económico y de nuestros economistas en general, no es falta de lealtad, es rigor, sino que como son de hecho Contadores Públicos, y no tienen formación en Ciencias Sociales, se dedican mas a las cifras y las estadísticas que a comprender la realidad del país y la idiosincrasia de sus habitantes. De allí sus fracasos.

Por eso han copiado literalmente esquemas antiinflacionarios importados que sirven para detener reducidas inflaciones, de hasta un veinte por ciento anual, en las cuales con una cierta recensión se fortalece la moneda, y así se mejora el sistema financiero. Pero en nuestro país, donde el sistema financiero murió hace rato (es incapaz de retener el grueso del ahorro para convertirlo en créditos), lo que necesitamos, en vez de copiar recetas recesivas, es volver a fundar, o “reinventar” un sistema financiero que permita retener los capitales y los ahorros para volver a crecer.

Podríamos considerar quizás que existe inflación mientras un país todavía cuenta con un sistema financiero que tiene una parte importante de su ahorro nacional para volcarlo al crédito; y, consiguientemente, cuando ya el sistema financiero se desneutraliza (en nuestro caso, quizás solo un diez por ciento de nuestro ahorro va al sistema financiero oficial, o tal vez aun menos), deberíamos hablar de hiperinflación. En la practica, y si bien es discutibles la diferencia entre inflación e hiperinflación, lo que realmente cuenta es si un país tiene o no un sistema financiero suficientemente bueno como para todavía poder ser salvado mediante medidas recesivas en base a fortalecer la propia moneda, o si ya es tarde, como en el caso argentino, y hay que fundar un nuevo sistema financiero basado en una unidad de valor constante seria totalmente distinta al dinero degenerado.

Lamentablemente, esta diferencia no ha sido comprendida jamás por los economistas argentinos  de ninguna tendencia, y todos suponen que hay que parar la inflación con medidas recesivas. En el fondo sucede porque todos estos años de dirigismo les han hecho olvidar los principios básicos y elementales del funcionamiento social, que requiere en primer lugar una unidad de valor constante serio para que todos sepan realmente que es capital constante, y en base a ello, sepan que es interés. Y sin ello, carece de sentido cualquier conversación sobre economía, porque se aparta del mundo de la realidad o de las cosas materiales, que es el que vale.

El autos es abogado y empresario, aunque su pasión son las ciencias sociales. Su autor favorito es Adam Smith, al cual relee constantemente. Germán R. Pirán reside en la Capital Federal.

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Una respuesta to “UN EQUIPO ECONOMICO DESOBEDIENTE (Nueva Provincia, 5-8-85)”

  1. Germán Rafael Pirán Says:

    Reblogueó esto en ARGENTINA SALVAJIZADA.

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