¿CUÁNTO DEBE ARGENTINA?


En torno a la discusión sobre quién maneja las reservas del Estado Argentino hay algo peligroso. Depende de si las cuentas que  presentan los Gobernantes a la sociedad son correctas o falsas.
No hace falta ser contador, supongo, para comprender que activos del Estado pueden desaparecer, y pasivos del Estado, incluso obvios y visibles, pueden no ser anotados, con lo cual la gente creería que el país está mejor administrado y mas próspero. Algo parecido a los clientes de ¿Maddoff? cuyos ahorros se esfumaron.
CONTABILIDAD SIN MONEDA

Cuatro décadas atrás, circa, recuerdo haber asistido a charlas de un prestigioso auditor porteño – Bertora, creo era su apellido – que sostenía la entonces novedosa teoría de que a los balances había que actualizarlos (indexarlos) porque de lo contrario no servían para información de la empresa sino tan solo para cumplir con requisitos burocráticos del Estado, la Bolsa de Comercio o la Comisión de Valores. Y recuerdo que ciertos auditores muy conocidos e importantes tenían posiciones dispares, pero lo que en los comienzos parecía una cosa sorpresiva, terminó siendo aceptada y normal. Porque SIN MONEDA no hay balances creíbles, (como tampoco existe forma de contratar y obligarse civilizadamente en el tercer milenio).

De allí el título de “SALVAJIZADA” de nuestro blog, porque al haberse destruído aquella moneda “peso convertible”, por buena voluntad que tengan todos, es muy difícil saber cuanto debe Argentina como persona de existencia necesaria capaz de adquirir derechos y contraer obligaciones.

DATOS FALSOS O EQUIVOCADOS

En teoría una nación organizada tiene un presupuesto que es presentado a aprobación del Pueblo, con suficiente antelación como para que el Poder Ejecutivo sepa con cuantos fondos cuenta para gastar, y cuantas obligaciones atrasadas existen a fin de encarar la forma de irlas amortizando. Si no se tiene el Presupuesto, o si los fondos no alcanzan para pagar las deudas, la nación puede estar “al rojo”, es decir, deber mas de lo que entra. Una suerte de “quiebra técnica”, que le imposibilita pagar sus deudas, y el desprestigio para el país es la consecuencia.

Y si la excepción (no pagar deudas) se convierte en norma, nada es creíble. Y eso es lo que los Kirchner encontraron cuando se hicieron cargo de sus respectivas presidencias. Porque ambos heredaron un país con cuentas EN ROJO, aunque nunca se supo con exactitud cuanto era la deuda real. Y esto por varios motivos:

a) que hay juicios contra Argentina que tramitan en tribunales extranjeros – algunos quizás terminados y otros no – cuyos importes no figuran oficialmente en el Balance de la Deuda Argentina.

b) que hay juicios tambien en Argentina ya iniciados o a iniciarse, que no se sabe a cuento ascienden.

c) existen también deudas conocidas, tipo las del Estado con el Banco Central, que han sido enormes y no se devuelven casi nunca, sino que se van sumando en alguna forma pero luego desaparecen con las hiperinflaciones.

d) a las deudas desconocidas las ignoramos, pero podemos sospechar que las hay en un país donde la ausencia de moneda ha sido la norma desde hace cincuenta años (salvo los once años de “convertibilidad” entre abril de 1991 y enero de 2002).

f) existe una categoría especial que cabe mencionar porque hace a la relación entre Estado Argentino, Banco Central y acreedores varios internos y externos, que podríamos llamar “DEUDA SEMI-CONOCIDA”, que merece un comentario aparte por el volúmen elevado que puede – o no – representar.

Nos referimos al ROBO de aquellas “reservas de la convertibilidad” que no eran de propiedad del Banco Central, ni del Estado Argentino, sino de cada uno de los abstractos tenedores de pesos convertibles que los presentaran en las ventanillas de pago del Banco de la Nación Argentina para ser canjeadas uno a uno contra recepción de un dolar billete cash, sistema que funcionó perfectamente hasta que el 1 de diciembre de 2001 sin aprobación del Pueblo, los señores de la Rúa y Cavallo (ministro que parecía el Primer Ministro) implantaron el infame y delictivo corralito: suspendieron la entrega del dinero de los bancos a sus dueños por “pocos meses” prometiendo que al finalizar el plazo todos los depositos serían retirables por sus dueños. Cosa imposible, porque eso implicaba automáticamente la desconfianza en todos los bancos y se sabía que el sistema financiero había sido ASESINADO, porque sin credibilidad, nadie deposita plata en manos de un tercero, ni siquiera si fuese el mismísimo Papa Católico o el Presidente de los Estado Unidos.

MALA CONTABILIZACION

En su momento intenté confirmar una sospecha: que el Banco Central se olvidó de actualizar sus estados contables para reflejar que las “reservas de la convertibilidad” eran distintas de las tradicionales reservas del Banco Central. Para algunos es facil entenderlo, para otros pareciera imposible, pero la cosa es muy sencilla.

Las reservas “ajenas” no eran del Estado, y aunque las custodiaba el Banco Central, había que anotarlas como dinero ajeno, para no confundirlo con el dinero PROPIO del Estado. Era como cuando uno deja un automóvil depositado en un edificio de cocheras, donde el dueño del edificio no “contabiliza” el vehículo ajeno como si fuese propio, porque se sabe que es ajeno, que está registrado a nombre del dueño verdadero y que existe un ticket o comprobante del deposito en la cochera con el cual el conductor puede recibir inmediatamente el auto contra presentación de dicho vale. O como en el Casino, donde uno entrega dinero a cambio de fichas, el dinero lo tiene “la casa” y las fichas – suponiendo que el cliente no las pierde – pueden ser cambiadas nuevamente por los pesos al retirarse.

Lo cierto es que erróneamente no se cambió la contabilidad durante los años de la convertibilidad, y figuraba el dinero  AJENO (los dólares de las reservas,  decenas de miles de millones de dólares) como antes de la convertibilidad. Por error de no cambiar los asientos,  parecia que era dinero del país.

Me sorprendí cuando un auditor amigo me lo confirmó. Y creo se trató de un típico error: los contadores internos del Central siguieron haciendo los balances rutinariamente, y desde el departamento jurídico (supongo) olvidaron explicarles a los contables que había que cambiar la forma de hacer el balance. Y esto no hubiese sido un problema, porque todos sabían – supongo – que las reservas GRANDES eran ajenas, y los empleados del Central no las hubiesen distraído.

Cuando el Presidente Duhalde decidió que la convertibilidad había fracasado (pese a que cada peso convertible tenía su dolar en resguardo, segun balance al 10 de enero de 2002) nadie se preocupó demasiado. Pero el Estado Ladrón se apropió de las reservas ajenas como si fueran propias. Pese a las quejas de los dueños de los pesos convertibles (que tenian por Ley  el derecho  irrevocable a retirar un dolar cash por cada peso convertible ) la estafa se consumó.

No digo esto porque suponga que el Estado Ladrón devolverá los dólares, cosa que es casi imposible por lo complicado, sino para intentar demostrar que existen “pasivos ocultos o no declarados” incluso en la contabilidad del mismísimo Banco Central.

Como desde el Gobierno casi todos lo saben, es fácil imaginar que a los gobernantes les disgustan las auditorias externas y menos si lo hacen organismos internacionales tipo el Fondo Monetario Internacional, al que – como socios – debemos utilizar favorablemente porque si nos audita las cuentas, y cierran, la sociedad argentina también se beneficia: no es fácil que sea engañada por los propios Gobernantes Bandidos. Correlativamente, si nos auditan, es facil conseguir créditos si nuestras finanzas están bien.

El problema actual parecería gracioso: el gobierno no desea que el FMI nos audite porque saltarían deudas no contabilizadas. Y eventualmente, activos que se suponen tenemos (tipo dinero cash en bancos) podrían no estar o estar pero haberse dado en garantía de préstamos, con lo cual es como si no estuvieran.

En ese caso, decir que  atenta contra la soberanía nacional  que nos audite un Banco del cual voluntariamente somos miembros,  es una forma de evitar que la verdad de las cuentas argentinas se difunda. En otras palabras, se oculta los faltantes y se inventan activos para engañar a la sociedad. Algo propio de bandidos, cosa a la que nos tienen acostumbrados desde hace largas décadas en esta fascista Argentina donde el dirigismo destruye no solo la iniciativa sino que se apropia de lo ajeno incluyendo el dinero para cosas elementales, tipo educació y salud. Y si intervienen, como sospechamos, mas de tres personas, podría ser tipificado de asociación ilícita, y serían muchísimos los involucrados.

¿QUE HARÁ LA CORTE SUPREMA?

Viendo programas televisivos, nos reconfortó anoche la presencia del Gobernador de la Provincia de San Luis, que tomó la decisión de obligar a la Corte Suprema a definirse en el caso del uso de las reservas del Central. Porque lo que subyace es si la contabilidad es correcta, si las reservas (47.000 millones de dólares) existen o si son dibujos contables porque sucesivos gobiernos malgastaron (gastaron sin autorización del Congreso) el dinero. Y si el dinero no está la cosa se complica para los gobernantes, a menos que puedan convencer a la Corte Suprema que deje las cosas como están. En cuyo caso las cosas se complican para la Corte Suprema, por un lado, y para Argentina ante el mundo por otro.

Pareciera que la Corte Suprema no puede demorar demasiado su decisión y que algo nuevo en esta sorprendente y excitante Argentina está otra vez a punto de suceder. No sabemos qué, nos gustaría que Cristina entre en razones, y que la sensatez impere. Y que finalmente se sepa cuanto dinero nos costó el fascismo en Argentina, y los bandidos que actuaron desde el Estado. Anoche veía las caras de los personajes que eran convocados por los programas de televisión y recordaba como nos vienen robando desde la Administración Pública nacional, provincial y municipal. Había gente del proceso militar que jamas rindió cuentas de su administración cuando entregó el Poder a Alfonsín, y gente que intervino en desastres Alfonsinistas, Menemistas, de la Ruistas, Duhaldistas e incluso – esperemos que no – de los gobiernos de Néstor y de Cristina.

Es hora de que se empiece a sumar lo que nos QUEDA del naufragio de Argentina, y a calcular también cuanto MAS tendremos que pagar aún para volver a ser un país confiable en este globalizado mundo.

Y en una de esas las RESERVAS no existen, porque el pasivo de Argentina hacia sus acreedores es superior a los 47.000 millones de dólares. En este caso, si lo sabe, el señor Redrado intenta evitar que nuestra deuda siga aumentando misteriosamente.

2 comentarios to “¿CUÁNTO DEBE ARGENTINA?”

  1. u-negüiño Says:

    hola ola… supongo que esto de las reservas parece un poco muy complicado para mi entender… no puede haber una organizacion mas bacil? que tantos bardos…eso pasa por que nadie confia en alguien…todos somos unos putos por ser argentinos…y la verdad es que no importa si el presidente., o la presidente., o el/la presidenta…(capas dentro de poco se postule algun enjendro de la naturaleza y salga electo)
    yo comento con el fin de promover un poco la movilizacion critica bardera que por una parte serviria y estaria a la dispocicion de mandar a la mierda a cualquier desubicado que no entienda lo escencial…que para vivir tenemos que comer… y hay q dar de comer a toda una comunidad que en realidad se la pasa produciendo porquerias que ni necesita., o comida para chanchos de alla anda a save donde., o boludeando con las ciencias en ves de hacer algo copado de verdad…. por que es tan dificil agarrar uno de esos millones de pesos y organizar un viaje a algun lugar del mundo donde nos necesite!

    me quiero matar…si lo hubiera savido ni nacia…pero que barbaro…ustedes tambien tienen estos problemas? y que hacen para opacarlos? o no hacen nada y se acostumbran tranquipocho a la mierda de todo lado… hay hay hay…solo quisiera 1000 pesos para pagar una cuenta ., sino nunca voy a dejar de echar mierda, un poco de la medicina de estos tiempos….

    • Germán Rafael Pirán Says:

      A veces entender las cosas cuesta cierto esfuerzo, a veces la gente prefiere no entender, porque si entiende, entra a ponerse nervioso o decir fraces como esa que escribiste “me quiero matar… si lo hubiera sabido ni nacía…”. El tema es que en alguien hay que creer, la mas facil es creer en la Presidenta, es la mujer mas poderoa, que digo, la persona mas poderosa de Argentina, y alli podes aferrarte y hacerte cristinista. Es mas facil. Lo dificil es lo contrario, el esfuerzo para entender cosas que de entrada parecen complicadas. Como nos pasó a todos siempre en la vida, cada vez que teníamos que aprender algo que nos parecía importante y nos creíamos incapaces…

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