REINVENTAR LA MONEDA (El Economista, 29/12/1989)


 

Los argentinos no tenemos moneda, y esto ya casi nadie discute. Así, somos incapaces de medir valores económicos con una vara seria común para todo el conjunto social, de forma tal que cada vez resulta más difícil medir contratos y obligaciones, ahorrar y otorgar créditos, capitales y confianza. Es un problema cultural básico, y no de economía.

Esto no sería grave si tuviéramos una clase política sensata, que comprendiera que quedarse sin moneda es tan sólo un drama, que únicamente puede convertirse en tragedia si quienes están al timón de la Nación resultan incapaces de resolver un problema cultural tan simple y elemental.

 

Ante la falta de moneda, sólo caben dos alternativas: seguir sin ella hacia la disolución social (porque no se podrán intercambiar civilizadamente bienes y servicios, de modo que habrá que hacerlo por la fuerza) o reinventar la moneda, lo cual resulta muy sencillo, pues sólo hace falta averiguar cuál es el valor económico al cual el conjunto social de mayor grado aceptaría  como metro serio, y de esa forma, reconocerlo oficialmente como el nuevo “metro constante económico” de la Nación.

 

 

 

Economía y mundo material

 

 

 

Si fuéramos espíritus desvinculados del mundo material, tendría sentido la economía que nos proponen casi todos nuestros economistas, porque a nadie le importaría cuánto permite comprar realmente un austral a fin d mes. Pero como somos también parte del mundo material, y necesitamos cosas materiales para vivir, es imprescindible “medir” valores económicos a lo largo del tiempo con el mejor metro posible, y es por eso que el consenso argentino ha ido aceptando al dólar libre como la mejor expresión de Capital Constante, tal como resulta fácil comprobar en cualquier punto del país.

 

Si nuestros gobernantes insisten en desconoces que el metro real de Capital Constante es el dólar, no tendremos posibilidad de progresar. En cambio, si se acepta al dólar como el nuevo parámetro serio, resulta fácil reinventar un sistema financiero, ya que sólo bastaría con dejar que la tasa de interés se discuta libremente en función del capital dólar libre, y veríamos que la tasa Argentina sería algo mayor que la tasa del dólar en Nueva York (tal vez, cuatro o cinco puntos anuales más) y esto permitiría que el ahorro quede aquí y se convierta en créditos – también en dólares- para alentar la producción y el empleo, que es lo único que permite crecer a una Nación en el siglo actual.

 

 

 

La estafa a los pobres

 

 

 

El sistema argentino actual permite que algunos pocos estafen a muchos, a través de este perverso mecanismo de la inflación y la hiperinflación, que destruye el salario pero que además ahuyenta los capitales, de modo que no existen fuentes de trabajo suficientes en un país inmensamente dotado de recursos naturales.

 

Los “créditos blandos” forman parte de este horrible mecanismo que beneficia a cada vez menos, pero esto podría revertirse si se reimplantan los dos elementos básicos de la economía: la “moneda seria” y el sistema financiero tradicional, el de la tasa libre de interés en función del factor Capital  Constante-dólar libre.

 

Estoy convencido de que cualquier sistema económico que no comience por reimplantar la moneda y el sistema financiero tradicional está destinado al fracaso, y no importa que esto suceda porque los gobernantes son incapaces de reinventarlo, o porque los grupos minoritarios tienen suficiente poder para impedirlo.

 

Desde la antigüedad, el salario se pagaba en sal o en mercaderías diversas, pero el trabajador tenía la cuasi certeza de poder compartir cantidades parejas de bienes, pero el trabajador argentino ha perdido la vinculación de su salario con el mundo material y sólo se le pagan mayores “números” de australes que carecen de vinculación al mundo real.

 

¿Nos sería en teoría el peronismo quien debería reimplantar un valor serio – tipo el dólar libre- para que nuevamente exista certeza, sobre todo por parte de los pobres que son quienes más sufren con la reducción de salarios, y sobre todo, con la inexistencia de fuentes de trabajo debido a que al no existir sistema financiero, no hay créditos para aumentar la producción y el empleo? Y, sin embargo, fue el peronismo a partir de 1946 el que contribuyó a enfermar a nuestra moneda, y fue también el peronismo el que en 1975 le dio la puñalada final. ¿Entiende el peronismo qué es moneda, acaso?

 

Desde el “Rodrigazo” hasta hoy no existió más moneda, y todos los gobernantes fueron “tragados” por este fenómeno, algunos sin saber por qué. Todas la teorías, “monetarias” o de las otras, destinadas a detener “inflaciones” jamás pueden funcionar cuando nuestro problema básico es que desde 1975 el dinero argentino perdió su rol de “moneda” –(en el sentido de que la comunidad ya no mide por él, al punto que desde  1976 la propia ley establece que las deudas del Estado y las deudas judiciales se indexan por INDEC, lo cual es el reconocimiento legal de que el dinero no mide, sino que es medido por un elemento diferente el INDEC)- y ahora estamos pagando las consecuencias de haber escuchado teorías económicas que no tenían vinculación con el mundo real, el de la materia.

 

¿Será capaz el Dr. Menem de volver al mundo de la economía real y terminar con esta monstruosa estafa a los pobres, que son la inmensa mayoría hoy?

 

 

 

El dólar libre actual

 

 

 

El problema de “liberar el dólar” sin reinventar primero a la “moneda” y al sistema financiero tradicional consiste en que todos aquellos que tienen sus créditos expresados en australes se perjudican terriblemente, y entre ellos están todos los asalariados del país.

 

Asimismo, quienes tienen australes ahorrados en los bancos se apresuran a retirarlos  para comprar bienes (incluyendo entre éstos al dólar) y de esa forma, lo que sucede es que cada vez vale menos el austral en relación al dólar, porque ya todos – o casi todos- los que influyen en el mercado han dejado desde hace rato de calcular en dinero espurio nacional.

 

Así, un “liberalismo” que preconiza liberalizar todas las variables de la economía sin primero devolver a la comunidad un factor serio-(en el cual motu propio el conjunto social pueda creer, porque esté convencido que es la mejor forma de medir capitales)- para calcular contratos y obligaciones, u ahorros y préstamos, está destinado a sufrir muchos inconvenientes y encontrar rechazos y de esta forma,  a fracasar casi con total seguridad.

 

Liberalismo, en el sentido tradicional, implica encontrar nuevamente la forma de trabajar y producir, a través de la moneda, el ahorro, el crédito a largo, mediano y corto plazo, y en definitiva, la reimplantación de ese olvidado servicio público, el sistema financiero tradicional, que permitía esa solidaridad social por conveniencia recíproca –(unos ahorraban y otros tomaban en préstamo)- que funcionó aquí en el pasado y que funciona hoy en los países occidentales de vanguardia a los cuales nos gustaría acercarnos en cuanto a nivel económico.

 

Y esto, en definitiva, era lo que antiguamente llamaban progreso, y luego, desarrollo, es decir, poner al trabajo y a la producción como la única forma sensata en la cual se puede llegar al bienestar material y espiritual.

 

Para muchos puede parecer que el dólar libre –por ser divisa de un país- no debe ser aceptado como unidad de medida, pero a ellos conviene recordarles que países que jamás produjeron oro o plata fueron capaces de utilizar monedas de esos metales sin sentirse afectados en ese falso “nacionalismo”, de modo tal que ya que el mundo occidental acepta el dólar como patrón importante –(aunque no único, desde luego)- bien podemos nosotros “homogeneizar” nuestro inexistente hoy, sistema financiero, para adaptarlo al sistema financiero internacional, que es el que hoy recibe el ahorro de los argentinos, y así competir y atraer nuevamente capitales para volver a crecer.

 

¿Es tan difícil para los gobernantes aceptar que nadie más cree ya en el dinero nacional?

 

Germán R. Pirán es abogado

2 comentarios to “REINVENTAR LA MONEDA (El Economista, 29/12/1989)”

  1. CRÉDITOS HIPOTECARIOS IMPOSIBLES K | ARGENTINA SALVAJIZADA Says:

    […] para poder engañar mejor al votante. Lo sospechabamos en 1989, y mucho antes también, ver  https://argentinasalvajizada.wordpress.com/2009/04/07/reinventar-la-moneda-el-economista-29121989/ y el señor Heller nos reconforma nuestra desconfianza en el modelo inflacionario pupulista […]

  2. Germán Rafael Pirán Says:

    Reblogueó esto en ARGENTINA SALVAJIZADA.

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