EN TORNO AL SALVAJISMO

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El hombre moderno y civilizado – como decía Ortega y Gasset con una claridad y elegancia que carezco y aconsejo ir a las fuentes para mejor información – se asemeja a una cebolla porque tiene enorme cantidad de capas superpuestas. Cada una implicaría un avance en la etapa evolutiva.

 

Adentro, en el interior profundo o corazón de la cebolla está el hombre primitivo, que subsiste vivo, aunque aparentemente no se note. Y sale en ocasiones al exterior, a veces en forma salvaje, y supongo esto – va por mi cuenta y riesgo – puede darse en gran escala, no solo en grupos de barras bravas futboleras, sino en mucho mayo cantidades.

 

Un ejemplo de los tantos podría servir o no, según las inclinaciones políticas del observador. La Alemania de Hitler, por ejemplo, ¿cayó o no en el salvajismo? Formalmente es difícil sostener que todos los alemanes no emigrados ni judíos fueron salvajes. Máxime tratándose de un país con  semejante cultura, educación y técnicas.

 

Pero a partir del momento en que Adolfo Hitler logró tomar el control de un país – debilitado por la pérdida de la Primera Guerra Mundial, es cierto, pero país culto al fin – comenzó un ejemplo desde arriba hacia abajo que sirvió para generar un sentido de cohesión basado en encontrar a los culpables de todos los males.

 El libro Mi Lucha, que leí hace cuarenta años una vez y me asqueó, fue una incitación al salvajismo, al patriotismo salvaje y al terrorismo de Estado. Todo a la vez, en forma de cocktail explosivo.

 

Obviamente ni soy alemán ni viví allá pero imagino que se sentían perseguidos con obsesión paranoica, teniendo a un lado el comunismo en Rusia y del otro a un mundo libre y democrático que los amenazaba mucho mas.

 

Porque la democracia europea, desarrollada y fortalecida sobre todo en Gran Bretaña a partir de la Carta Magna, difícilmente podría ser entendida por esos pueblos germánicos varios con costumbres diferentes, máxime los que no fueron civilizados por el Imperio Romano.

 

Estos argumentos generales sirven, espero, para demostrar que si Alemania pudo ser salvajizada con la cultura e historia que tenía, no hay motivos por los cuales Argentina hoy no lo esté. Máxime cuando a partir de 1930 intervinieron en nuestro país militares con tendencias germanófilas y peor aún, nacionalistas, desplazando al Gobierno Radical del entonces debilitado y enfermo Presidente e instalando un sistema militar de avanzada que pretendió ser culto y católico y terminó como suelen terminar semejantes pretenciosos: con militares cada vez mas astutos y poderosos, menos respetuosos de la civilidad y mas amantes del Poder.

 

Una vez encaramado en la cima por sus propios colegas militares, Perón se apartó del sentir mayoritario de las Fuerzas Armadas después de un tiempo y varios fracasos. Y fue destituido, con lucha armada, es cierto, pero a pesar de que hubo muchos muertos, no fue totalmente salvaje.

 

El salvajismo creció de golpe en 1956, cuando un intento de reimplantar el constitucional Gobierno de Perón fue aplastado en forma SALVAJE, y allí hubo fusilamientos de militares, y nada menos de DOS GENERALES DE LA NACIÓN, cosa muy grave que había dejado de suceder en Argentina.

 

Si bien de allí en mas políticamente la sangre fue mas frecuente, el grueso del salvajismo no provino de la violencia criminal sino del ejemplo SINIESTRO que sucesivos gobernantes, civiles y militares, dieron a la sociedad.  Y también del mal ejemplo de los legisladores. Y de los Jueces, comenzando por la Corte Suprema de Justicia de turno que se puso claramente al servicio del Amo Presidente de turno, en forma desembozada.

 

Un país con tendencias nacionalistas copiadas – por suerte mal, como solemos hacer los argentinos – de los modelos de Hitler y Mussolini por gobernantes tan bestias que lo hicieron luego de que ambos Dictadores hubieran sido derrotados y muertos – no podía dejar de llevarnos al salvajismo, si aceptamos que ese es nuestro estado actual. Aunque no lo advirtamos, porque difícilmente un salvaje se da cuenta que es salvaje. A menos que viaje al exterior, a un país altamente civilizado y de inmediato note la diferencia. Cosa que muchas veces no sucede: tenemos Presidentes y Presidentas que viajaron al exterior a países líderes en el mundo y volvieron criticándolos como si fuesen ignorantes e inferiores a nosotros. No hace falta dar nombres, pero que los hubo y hay…

 

                      DES-SALVAJIZAR

 

      Sería útil aprender a recitar este verbo para tomar conciencia, cada vez que cometemos una salvajada. Y lo peor es que mucha gente culta – o al menos así lo creo y seguramente mas culta que yo – tiene actitudes salvajes o propias de salvajes, y no lo advierten.

 

     Un ejemplo: diez años atrás, circa, cuando había elecciones y teníamos muchos partidos y mayor número de candidatos, una gran mayoría estábamos felices por poder votar.

 

     Sin embargo, tuvimos grupos que aconsejaban votar en blanco, porque decían que todos los políticos eran corruptos y que votar por el menos malo es peor que no votar. Recomendaban así la abstención masiva, cosa que nadie, salvo el difunto General Perón, pudo lograr.

 

     El nivel cultural de estos partidarios de la abstención era muy alto, pero posiblemente el problema pasaba por el sentido común. No advertían – prima facie – que cuando uno no vota está votando por el candidato que elijan otros por mayoría. Es decir, cuando uno se autosegrega,  no le queda autoridad de quejarse.

 

      Sospecho que muchas actitudes así disfrazadas se debían a un cierto resentimiento porque considerándose individuos superiores ellos mismos – mas patriotas, suelen decirlo con esas mismas palabras – no eran suficientemente aceptados, votados o recabados sus servicios para el bien común.

 

       Peor aún, algunos llegan a mezclar a la religión, y hasta a invocar que la Iglesia Católica tendría que ocupar un lugar mas prominente del que tuvo y que hoy carece. Olvidando que tenemos libertad total de culto y todas las creencias valen, y las religiones también.

 

               DES-SALVAJIZAR ES POSIBLE

 

       Cuando uno viaja a un país sensato y libre, lo advierte porque se respira en la atmósfera. Y cuando visita un país comunista durante la guerra fría, también lo nota y dan ganas de no volver.

 

        Ergo, si tuviésemos gobernantes sensatos y partidarios de la libertad, cambiarían ellos rápidamente las reglas de juego, dictando leyes con mayor libertad. La atmósfera se descomprimiría en el acto, y el país volvería a funcionar. Los delitos serían delitos, la Justicia sería Justa y el Gobierno gobernaría PARA los Argentinos y sus integrantes se cuidarían no solo de robar sino de exhibir obscenamente sus mal habidas riquezas o suntuosos consumos pagados por el Estado o por aquellos de sus amigos que los coimean para ganar mas dinero. No contar plata grande en casa de pobres como decía…

 

                  MAS CERCA QUE NUNCA

 

       Con Cristina o sin Cristina, estamos mas cerca que nunca de cambiar la atmósfera, y descomprimirla. Ella puede hacerlo mas rápido, en teoría, y ser la Dessalvajizadora Nacional.

Pero si no lo hace en dos meses o cuatro como máximo, OTROS dessalvajizadores potenciales entrarán en la competencia. Y como propondrán cosas MENOS SALVAJES en un país que quiere ser gobernado mas seriamente, poca duda cabe sobre el resultado de semejante puja electoral.

 

Desde http://www.labotellaalmar.com es posible critiquen nuestra oficialista posición, de hecho ya dijeron que nuestro oficialismo molesta al director (cosa que no creemos). Pero preferimos ser dessalvajizados ya por Cristina que esperar hasta el 2011 para que lo haga alguien mas. ¿Scioli? ¿Lilita Carrió? Son dos nombres y dos posibilidades entre tantas, muchas todavía anónimas y otras que sólo constituyen expresiones de deseos. Como Bill Clinton y Asociados, el Estudio a contratar por Cristina para dictar leyes sensatas que ayuden al crecimiento y desarrollo en vez de hundirnos cada vez mas.

 

      Sobre contratar extranjeros serios, hace mas de medio siglo calculo, la Asociación de Fútbol Argentina contrató referees ingleses, porque creo que no había confianza en los locales. Recuerdo el apellido de Mr. Hartley, tan solo, uno de ellos.

¿Es mas importante acaso el fútbol que las leyes y el bienestar del pueblo?

 

       Un presidente NO SALVAJE supongo lo tendría claro, y yo también. Pero si no lo encontramos ¿no es posible que el salvaje que elijamos contrate a un Estadista del Exterior, acaso? Durante la Década Infame se contrataron expertos británicos para crear el Banco Central ya que aparentemente esos conocimientos acá no existían.

¿CONOCEMOS ACASO EL ARTE DE LEGISLAR NO SALVAJEMENTE?

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